Hay dos países que impulsamos una vocación logística en nuestro continente. Uno es México, que enlaza a América del Norte con América Latina; el otro es Panamá, que conecta dos océanos y, con ellos, buena parte del comercio mundial. Por geografía, historia y vocación, somos países con un mismo objetivo: unir.
La reciente visita a México del presidente de Panamá, José Raúl Mulino, ofrece una buena oportunidad para mirar esta relación con nuevos ojos. La conversación bilateral ha vuelto a poner sobre la mesa temas que para el sector empresarial resultan decisivos: comercio, inversión, conectividad e infraestructura.
Los números muestran que queda mucho trabajo por hacer. En 2025, el comercio bilateral rondó los 1,449 millones de dólares, con presencia destacada de maquinaria para refrigeración, productos farmacéuticos y monitores mexicanos. En sentido inverso, México importó principalmente aceite de palma, aceites de petróleo y embarcaciones.
La inversión es otro aspecto digno de análisis. México ocupa el sexto lugar entre los inversionistas en Panamá, con un monto superior a los 2,500 millones de dólares. Sin embargo, hay un dato que invita a pensar: a pesar de que Panamá cuenta con un régimen especial para sedes de empresas multinacionales bajo el cual operan más de 190 compañías del mundo, apenas dos son mexicanas. Ahí hay una oportunidad evidente.
Desde 2015 contamos con un Tratado de Libre Comercio, el cual debería ser una plataforma mucho más utilizada por nuestras empresas. El reto ya no es solamente tener reglas que faciliten el intercambio, sino lograr que más compañías conozcan esas reglas, encuentren socios, identifiquen oportunidades y conviertan el tratado en operaciones concretas.
Panamá ofrece algo que las empresas mexicanas conocen bien por experiencia propia: conectividad. El Canal de Panamá es una infraestructura al servicio del mundo y una pieza central de las cadenas internacionales de suministro. Además, el país se posiciona como un hub aéreo, logístico y financiero de alcance regional.
México, por su parte, ofrece escala, capacidad manufacturera, integración con América del Norte y una plataforma productiva que puede encontrar en Panamá una puerta privilegiada hacia Centroamérica, el Caribe y Sudamérica. No se trata de competir por quién es "el puente" más importante, sino de entender que tenemos una oportunidad común.
Nuestra complementariedad es especialmente valiosa en un momento en que las empresas están revisando rutas, proveedores, costos logísticos y riesgos geopolíticos. Tener dos plataformas interoceánicas y dos economías abiertas a la región permite imaginar nuevas cadenas de valor, proyectos de infraestructura, servicios financieros, soluciones tecnológicas y alianzas empresariales.
También hay una dimensión humana que no conviene perder de vista. México y Panamá comparten historia, cultura, vínculos académicos y una visión latinoamericana que trasciende los negocios. El comercio funciona mejor cuando existe confianza; y la confianza se construye con encuentros frecuentes, conocimiento mutuo y proyectos compartidos.
Desde el COMCE, y especialmente desde el Comité Bilateral México-Panamá, vislumbramos una agenda de trabajo concreta: acercar a los empresarios de ambos países, traducir las oportunidades en agendas de trabajo y acompañar proyectos que puedan pasar del interés a la inversión.
La visita del presidente Mulino debe entenderse como punto de partida. El verdadero resultado se medirá en los meses y años siguientes: en cuántas empresas mexicanas descubrimos Panamá; en cuántas empresas panameñas encuentran oportunidades en México; en cuántas inversiones, rutas, proyectos y empleos surjan de este relanzamiento de nuestra relación bilateral.
México y Panamá ya tenemos vocación logística. El reto es que a través de nuestros puentes circulen ideas, inversiones y talento. Porque cuando dos naciones deciden mirarse no como extremos de un mapa, sino como nodos de una misma red, el comercio deja de ser solo intercambio: se convierte en una alianza verdadera.
* Vicepresidente del COMCE y Presidente del Comité Bilateral México-Panamá